Existen alimentos cuyas calorías resultan muy difíciles de detectar, a veces desconocemos si aquello que comemos engorda o no... A continuación expongo una muy útil lista de alimentos que contienes las llamadas calorías ocultas:



REFRESCOS AZUCARADOS
• Con unas 100 calorías por vaso pequeño (200 cc), son una de las fuentes principales de calorías vacías de nuestra dieta. Aún peor: como los líquidos no sacian tanto como los sólidos, las calorías sumadas no te ayudarán a calmar el hambre. Un estudio ha comparado los efectos de ingerir 450 calorías diarias en forma de refrescos azucarados con los de tomar las mismas calorías en forma de gominolas. Resultó que las personas que tomaron los refrescos aumentaron mucho más de peso que el resto, sobre todo porque los que comieron las gominolas vieron reducido su apetito y acabaron ingiriendo menos al final del día.
El consejo: si tienes sed, bebe agua o té. Y si te apetece algo dulce, opta por un caramelo o, aún mejor, una fruta.

ALCOHOL
• Las encuestas dicen que muchas mujeres calculan las calorías de la comida cuando van al restaurante, pero no suman las de las bebidas alcohólicas (¡como si éstas no se reflejaran en el peso!). Recuerda que 250 cc de cerveza tienen 115 calorías y 200 cc de vino, 130. Mucho más calóricos son los whiskies y brandies (250 calorías por 100 cc) y, sobre todo, los licores cremosos, tipo Baileys (400 calorías por 100 cc).

LÁCTEOS ENTEROS
• Un vaso de leche entera (200 cc) tiene 136 calorías. El mismo vaso de leche tiene 72 calorías si es desnatada, y 98 si es semidesnatada. Quizá lo más interesante de cambiar los lácteos enteros por desnatados o semidesnatados (lo que incluye yogures, quesos, natillas, helados...) es que las calorías que ahorramos son justo en forma de grasa saturada, mala para las arterias, y que nos conviene evitar.



HARINAS BLANCAS
• El pan blanco (250 calorías por 100 g), la pastelería y la bollería en general (donuts, bollos, brioches, galletas, pastas, cruasán, tartas... todos con más de 400 calorías por 100 g), no sólo añaden calorías que el organismo convierte muy fácilmente en grasa, sino que, tomados de forma habitual, pueden producir resistencia a la insulina y aumentar el riesgo de diabetes del tipo 2. Para evitarlo, opta por productos elaborados con harinas integrales (ricas en fibra) y reserva la pastelería convencional para ocasiones realmente especiales. Una excepción a esta regla es la pasta, con 160 calorías por bol de pasta cocida. Al dente y, aún más, con verdura, no produce los picos de azúcar del resto de productos hechos con harina.

SALSAS Y ALIÑOS
• Simplemente cambiando la mayonesa normal (cada cucharada, 100 calorías) por mayonesa light, te ahorras 50 calorías por cucharada. Lo mismo vale para otras salsas con base de aceite, como la tártara o la bearnesa. También puedes reducir a la mitad las calorías de los aliños de ensalada si los preparas con una base de yogur light mezclándolo, por ejemplo, con mostaza, aceite de oliva virgen, sal, pimienta...

ZUMOS INDUSTRIALES
• Un vaso (250 cc) de zumo de naranja industrial tiene 150 calorías, casi todas en forma de azúcar. Si quieres rebajar calorías y calmar mejor la sed no tienes más que añadirle agua. Cuanta más agua, menos calorías en proporción al volumen.
GUARNICIÓN
• Por mucho que pidas los pescados y carnes a la plancha, si te los presentan con patatas fritas (500 calorías por 100 g), todos tus esfuerzos para controlar tu ingesta calórica se habrán ido al garete. Aunque el plato venga anunciado con ellas, no dudes en pedir que te cambien las patatas fritas por ensalada, verduras a la plancha o un tomate aliñado (menos de 100 calorías ración). Sólo con esa medida te ahorrarás miles de calorías a la semana.

BOCADILLOS Y SANDWICHES
• Antes de preparar un bocadillo, una hamburguesa o un sándwich, ten presente esta regla de oro: cuantas más verduras pongas en ellos, más te saciarán y menos deseos tendrás de tomar un segundo bocadillo o picar otra cosa. Y no sólo tendrás más saciedad en relación a las calorías. Rodajas de tomate o de cebolla; hojas de lechuga; pepinillos; trozos de pimientos del piquillo... añadirán fibra, vitaminas al pan y harán este tentempié mucho más apetecible y fácil de masticar y digerir.
PALOMITAS DE MAÍZ Y SNACKS SALADOS
• Un estudio realizado en los EEUU. revela que la ración más pequeña de palomitas que se vende en los cines tiene 20 gramos de grasa y la más grande 80. Si eso es realmente así, en todas las salas, con cada ración grande de palomitas que te tomes ingerirás más grasa que la que contienen tres hamburguesas o siete barritas de chocolate. El problema es la grasa que se añade para hacer las palomitas más agradables al paladar. De hecho, las que preparas en casa, (sin grasa añadida), tienen apenas 75 calorías por tazón. En cuanto al resto de los snacks, las cifras asustan: una bolsa pequeña de patatas fritas tienen 150 calorías; una bolsa de gusanitos, 175 y 100 g de pipas de girasol, 280 (lo mismo que un filete a la plancha con ensalada).

BARRITAS DULCES
• Se parecen entre sí, pero no son lo mismo en cuestión de calorías, sobre todo porque el peso por unidad varía mucho. Una barrita tipo Mars (65 g) tiene casi 300 calorías y dos Twix (un paquetito, 100 g) llegan a las 306. Para saber a qué atenerte, lee las etiquetas. Si no vienen indicadas las calorías, opta por otro dulce.

MANTEQUILLA
• Cámbiala en el desayuno por mermelada, y te ahorrarás 100 calorías cada día (si las multiplicas por los 30 días del mes, son 3.000 calorías ahorradas). Dicho lo dicho, te conviene también vigilar lo que untas en el panecillo del restaurante. Ese bollito con mantequilla que te tomas, como sin darle importancia, mientras llega el primer plato puede sumar más de 200 calorías al total de la comida.
REBOZADOS Y FRITOS
• Si recuerdas siempre que apenas 100 cc de aceite (un vasito pequeño) posee 900 calorías, te será más fácil comprender cómo cualquier alimento puede duplicar sus calorías si se fríe o reboza. Un ejemplo: 100 gramos de pechuga de pollo a la plancha aportan 85 calorías, si la rebozas, 290. Una ración (200 g) de bacalao fresco al horno poseen unas 150 calorías. La misma cantidad de bacalao empanado tiene 190. El mismo principio se aplica a las verduras, patatas... Y piensa que tan sólo 100 gramos de churros­ (que son harina y agua, básicamente) tienen 350 calorías.

Fuente: hoymujer
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Si desea perder peso, parece que no importa el tipo de plan de dieta que elija. Lo que realmente importa es que coma menos.

Un estudio que aparece en la edición del 26 de febrero de la New England Journal of Medicine comparó varios planes de dieta, que enfatizaban distintas cantidades de grasa, proteína y carbohidratos y encontró que cualquier plan de alimentación que haga que se consuman menos calorías ayudará a perder peso.

"Este estudio tiene un mensaje muy práctico y útil", aseguró el autor del estudio, el Dr. Frank Sacks, profesor de prevención de la enfermedad cardiovascular en la Facultad de salud pública de la Harvard. "En realidad no importa el tipo específico de dieta, elija la que más le convenga. El enfoque debe ser la reducción de calorías. Eso es lo que en realidad importa".

Ha habido intensos debates sobre qué tipo de plan de dieta es mejor. Los resultados de estudios sobre las dietas bajas en grasa y altas en proteínas han sido mixtos, pues ninguno arroja evidencia concluyente, según la información de respaldo del estudio de Sacks.

Para intentar responder a la pregunta de qué funciona mejor, Sacks y colegas reclutaron a 811 personas con sobrepeso, alrededor del 40 por ciento de sexo masculino, de dos ciudades, Boston y Baton Rouge, Luisiana.

Se les asignó al azar a una de cuatro dietas:

Una dieta baja en grasa y con proteína promedio conformada por veinte por ciento de grasa, quince por ciento de proteína y 65 por ciento de carbohidratos.
Una dieta baja en grasa y rica en proteína con veinte por ciento de grasa, 25 por ciento de proteína y 55 por ciento de carbohidratos.
Un plan de dieta rico en grasa y con proteína promedio que contenía 40 por ciento de grasa, quince por ciento de proteína y 45 por ciento de carbohidratos.
Una dieta rica en grasa y rica en proteína de cuarenta por ciento de grasa, 25 por ciento de proteína y 35 por ciento de carbohidratos.
A todos los grupos se les indicó que no consumieran más de ocho por ciento de su ingesta diaria de calorías en grasa saturada, y que intentaran consumir al menos veinte gramos de fibra dietética todos los días. La meta de actividad física se fijó en 90 minutos por semana.

Todos recibieron consejería grupal e individual durante el periodo de dos años del estudio, e ingresaron información sobre la dieta y el ejercicio en un programa de computadora que proveía retroalimentación sobre qué tan bien cumplían con sus metas dietéticas. Alrededor del 80 por ciento de los participantes completaron el estudio.

Luego de seis meses, los participantes de cada grupo habían perdido un promedio de unas trece libras (6 kilos). Después de dos años, la pérdida promedio de peso había bajado a entre seis y siete libras (2.7 y 3.2 kilos). Los participantes del estudio reportaron satisfacción similar con sus dietas.

Las medidas de salud, como los niveles de presión arterial y colesterol, también fueron similares entre los grupos.

"En promedio, ninguna dieta fue mejor que otra", apuntó Sacks. La moraleja es que si se desea perder peso, aconsejó, "hay que llevar una dieta sana para el corazón y ser muy cuidadoso con la cantidad que se come".

Sin embargo, este tal vez no sea el final del debate. En un editorial acompañante, Martjin Katan, profesor de nutrición de la Universidad Libre de Ámsterdam, apuntó que aunque los investigadores habían anticipado que los contenidos de las dietas variarían mucho, las diferencias reales en contenido entre los planes tuvieron un promedio de apenas uno a dos por ciento.

Entonces, señaló que no considera que el estudio resuelva el asunto de dieta versus dieta.

En vez de ello, es otro estudio que muestra lo difícil que es perder peso y mantener la pérdida, porque incluso estas personas, que participaron en una intervención intensiva, tendieron a recuperar el peso.

"Perder peso y mantener la pérdida puede ser tan difícil como abandonar un hábito de drogas", advirtió Katan. "El determinante más importante del éxito tal vez no sea la composición de la dieta. Tal vez sea que la comunidad promueva el ejercicio y controle las comidas calóricas".

Fuente: Medlineplus
Imagen: herdaily
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Hace unos días, expuse una pequeña lista de alimentos que aportan 100 calorías (junto con sus respectivas cantidades). Pues bien, a continuación indico más alimentos para que los añadáis a la anterior lista (para verla, click aquí) y tengáis más opciones dónde elegir:

3 galletas y media tipo María= 100 calorías aprox. ( soy consciente que lo de media galleta puede sonar un poco "raro", pero haciendo las cuentas justas, es lo que sale para llegar a las 100 calorías, ya que cada galleta María nos aportan 28,8 calorías aprox.(435 calx100 gramos, depende de la marca).

2 yogures desnatados= 100 calorías aprox. ( exactamente son 90 calorías, ya que cada yogur desnatado de 125 gramos aporta 45 calorías)
2 naranjas pequeñas (200 gramos en total)= 100 calorías aprox.






2 tiras de un Kit-kat (en el pack de 45 gramos vienen 4 tiras, que suponen un total de 228 calorías), por lo que si nos comememos dos ingerimos 114 calorías.



3 pepinos de 200 gramos cada uno= 100 calorías aprox.



1 huevo de unos 75 gramos o dos huevos pequeños (SIN freír, es decir, hervido o preparado sin aceite ni grasas)= 100 calorías aprox.

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Los adultos que fueron infelices de niños tienden a estar permanentemente enfermos, sugiere un estudio publicado hecho por el King's College de Londres, que analizó a personas nacidas entre los años 1950 y 1955.

Los investigadores, que evaluaron a 7.100 personas, descubrieron que los pequeños calificados por sus maestras como "tristes" o "infelices" tenían cinco veces más posibilidades de tener que ausentarse del trabajo por enfermedad al llegar a la vida adulta.

Al mismo tiempo, estos menores tenían más posibilidades de tener tendencia a la depresión, según los científicos. El estudio, publicado en el British Journal of Psychiatry, evaluó a los pequeños nacidos en Aberdeen (Escocia), donde se preguntó a las maestras sobre sus temperamentos y asistencia a clase.

Los expertos han podido localizar a algunos de los participantes en la investigación para preguntarles sobre su situación laboral. De ellos, 392 admitieron que no han podido trabajar por estar permanentemente enfermos.

El investigador Max Henderson, a cargo del estudio, dijo: "No podemos decir que esta tendencia en la infancia cause mala salud en la vida, pero ciertamente parece ser un factor que contribuye".

"En base a estudios previos, sospechamos que estos grupos son más susceptibles a la depresión y la ansiedad, que, por supuesto, es una gran causa de no poder trabajar", añadió.
Fuente: 20minutos
Imagen: bbc
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Existen alimentos que deberíamos suprimir de nuestra dieta si queremos adelgazar (estos son algunos ejemplos en caso de querer perder peso):


Los Donuts y similares: contienen enormes cantidades de azúcar y de grasa. Aquí también se incluirían diferentes snacks como por ejemplo los Snickers, así como distintos bollos (sobretodo de tipo industrial): Phoskitos, Pantera rosa, etc. altos en grasas y con muchas calorías vacías.

Pan de ciabata para pizzas: es una masa de pan para pizza, que está hecha con aceite de oliva, con lo que es mucho más grasa, que la masa de pizza normal. Si además a una pizza ciabata le añadimos una capa de queso y pimientos, podríamos llegar a ingerir 1000 calorías de una sentada. Así que si coméis pizza, elegid preferiblemente un masa fina y que los ingredientes sean sanos, por ejemplo, una pizza de queso y jamón o atún.

Mayonesa: debería consumirse muy poca cantidad o eliminarla de la dieta si se quiere adelgazar. Una cucharada de mayonesa, que serían unos 11 grs., representan unas 100 calorias. Así es que, es un error comerse una ensalada aliñada con salsa mayonesa, porque se añade una gran cantidad de calorías extras (varias cucharadas).
Las Patatas fritas o chips, Fritos de Maiz, Ganchitos, Doritos,etc.: para adelgazar, hay que tener en cuenta que una bolsa de patatas grande aporta unas 600 calorías (las mismas que una tableta de chocolate entera aprox.).

Queso frito: suele ser una entrada habitual en algunos restaurantes: "camembert frito", "brie frito", provolone... Tiene una notable cantidad de grasas y además, el queso absorbe aceite al freirlo, como una esponja.

Hamburguesas con bacon y queso de los locales fast food: una hamburguesa de este tipo de Burguer King tiene un aporte calórico de 400 cal. y 22 grs. de grasa; una hamburguesa de este tipo de Macdonnal's tiene 478 calorias y 24 grs. de grasa. Opta por una hamburguesa casera sin salsas y con pan de panadería (sin grasas).


Bebidas gaseosas azucaradas: este tipo de bebidas están entre las culpables del aumento de peso. Hay que tener en cuenta que cada lata de refresco con gas lleva unas 12 cucharadas de azúcar. Así que en caso de querer consumir este tipo de bebidas, la mejor opción es escoger las de tipo light, ya que apenas aportan calorías.

Fuente: euroresidentes, imágenes: GoffB, Zeetz Jones,in-n-out
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Investigadores de la Universidad de Kuopio (Finlandia), del Instituto Nacional de Salud Pública (Finlandia) y del Instituto Karolinska (Suecia) se marcaron como objetivo estudiar la relación entre el consumo de café y/o té y el riesgo de padecer demencia o Alzheimer durante la vejez.
Cordis Noticias

Es un dato ampliamente conocido que la cafeína estimula el sistema nervioso central de forma inmediata, pero no se sabe a ciencia cierta de qué forma afecta a la cognición a largo plazo. Una investigación llevada a cabo por un equipo de investigadores europeos ha aportado varias respuestas de interés a esta duda. El grupo compuesto por investigadores finlandeses y suecos ha descubierto que consumir café o té durante la mediana edad puede disminuir el riesgo de sufrir demencia o Alzheimer en una etapa posterior de la vida ya que las bebidas con contenido de cafeína impulsan la actividad cerebral. Los resultados de la investigación se han publicado recientemente en la revista Journal of Alzheimer's Disease.

Investigadores de la Universidad de Kuopio (Finlandia), del Instituto Nacional de Salud Pública (Finlandia) y del Instituto Karolinska (Suecia) se marcaron como objetivo estudiar la relación entre el consumo de café y/o té y el riesgo de padecer demencia o Alzheimer durante la vejez.

El equipo del estudio CAIDE (Factores de riesgo cardiovascular, envejecimiento y demencia) seleccionó a participantes todavía vivos que anteriormente habían sido evaluados en una investigación de población llevada a cabo por el proyecto North Karelia y el estudio FINMONICA en los años 1972, 1977, 1982 o 1987.

Cerca del 71% (1.409 participantes) de las personas evaluadas en estos estudios se volvieron a someter a examen en 1998. El equipo descubrió que 61 participantes padecían demencia y 48 sufrían Alzheimer.

"Nos propusimos estudiar la relación entre el consumo de café y té durante la mediana edad y el riesgo de padecer demencia o Alzheimer en una etapa posterior en la vida porque todavía no se conoce el efecto a largo plazo de la cafeína en el sistema nervioso central. Además, los procesos patológicos que conducen al Alzheimer pueden comenzar décadas antes de la manifestación clínica de la enfermedad", explicó la investigadora principal Miia Kivipelto de la Universidad de Kuopio y el Instituto Karolinska.

De acuerdo con el equipo de investigación, el examen durante la mediana edad empleado en el estudio evaluó el consumo de café y té mediante un cuestionario de frecuencia de consumo de alimentos semicuantitativo, validado con anterioridad. Clasificaron el consumo de café en tres grupos: bajo cuando se tomaban entre ninguna y dos tazas, moderado entre tres y cinco tazas y elevado cuando el número de tazas de café consumidas era de cinco o más. En relación al consumo de té, los investigadores dividieron a los participantes en dos grupos: no consumidores si no tomaban ninguna taza al día y consumidores cuando tomaban una taza al día.

Según los resultados del estudio, los investigadores descubrieron que los bebedores de café de mediana edad tienen menor riesgo de sufrir demencia o Alzheimer durante la vejez que los que no bebían o bebían muy poco café. Los datos también mostraron que el riesgo de los consumidores moderados de café era el menor (65%).

Los investigadores llevaron a cabo ajustes debido a una serie de variables que inducían a confusión pero no se produjeron cambios en los resultados. El equipo también descubrió que beber té era un acto más bien extraordinario en la mayoría de los participantes por lo que no se establecieron relaciones entre el té y la demencia o el Alzheimer.

"Dada la gran cantidad de café consumido en todo el mundo, los resultados pueden tener importantes implicaciones para la prevención o el retraso de la manifestación del Alzheimer o la demencia", subrayó la profesora Kivipelto. "Este descubrimiento debe confirmarse mediante otros estudios, pero abre la puerta para que se modifique el riesgo de padecer Alzheimer o demencia mediante intervenciones dietéticas", añadió. "Además, la identificación de los mecanismos mediante los que el café protege contra la demencia o el Alzheimer puede ayudar a desarrollar nuevas terapias para estas enfermedades."

Fuente: andaluciainvestiga
Imágenes: fakelvis, tassoman
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El limón ha sido apreciado desde la antigüedad por sus potentes propiedades depurativas aunque hoy en día se lo conoce más por su aporte de vitamina C.

Es el fruto del limonero, un árbol de origen asiático y extendido hoy en día a la mayoría de los países.
Se utiliza para sazonar ensaladas, para preparar limonada tradicional (agua, limón y azúcar) y como "medicina" (limón, miel y agua).



Propiedades del limón
  • Para enfermedades del hígado y de la vesícula biliar ya que estimula las secreciones biliares. Notamos su eficacia cuando vemos que nos ayuda a digerir los alimentos grasos.

Una cucharada sopera de aceite de oliva virgen con un chorrito de limón en ayunas (ensalivar lentamente) tienen un efecto sorprendente sobre hígado y vesícula.

  • El limón es muy conveniente cuando tenemos colesterol ya que facilita su eliminación.


  • Ideal en verano (en forma de limonada) ya que tiene un efecto refrescante y remineralizante. Sustituye tranquilamente las bebidas refrescantes del verano.


  • El limón es ideal para combatir la hipertensión arterial ya que contiene un elevado nivel de potasio y un bajo contenido en sodio. Si hemos de evitar la sal, el limón nos puede servir para aderezar carnes, pescados y ensaladas.


  • Su riqueza en vitamina C, su efecto refrescante y su capacidad depurativa del hígado lo hacen muy conveniente ante una fiebre o proceso gripal. Si la persona tiene fiebre pero siente mucho frío conviene tomarlo con agua caliente y miel.


  • Para muchos problemas de encías ya que es antihemorrágico y rico en vitamina C (hacer enjuagues mitad agua mitad limón). Precisamente su riqueza en vitamina C lo han hecho tradicionalmente muy recomendables para evitar el Escorbuto.


  • Mejora las afecciones de garganta (anginas, faringitis, etc.). Tomar limón con agua calentita y miel (también hacer gárgaras con esta mezcla).


  • Los diabéticos se beneficiarían en gran manera bebiendo agua con un chorrito de limón (les depura, remineraliza y estimula al Páncreas y al Hígado).


  • El limón se suele prohibir en personas reumáticas ya que se considera muy ácido pero realmente tiende a eliminar la acidez del organismo ya que sus ácidos son metabolizados durante la digestión para producir carbonato potásico. Eso favorece precisamente la neutralización del exceso de ácidos en el organismo, pudiendo aliviar los dolores reumáticos y artríticos.


  • Puede ser de gran ayuda en algunas congestiones y dolores de cabeza si van relacionados con el hígado (por ejemplo cuando sobrevienen tras una comida grasa o copiosa).


  • Su riqueza en vitamina C y Bioflavonoides es ideal para fortalecer los capilares y evitarla tendencia a alergias, hematomas, venitas en forma de araña (fragilidad capilar).


  • Para pieles grasas podemos frotar suavemente la piel con un algodón empapado en zumo de limón y dejarlo secar.


  • Deben evitarlo aquellas personas con tendencia a la acidez o a problemas gástricos o intestinales agudos. Las personas con problemas de esmalte o dientes muy sensibles también pueden tomarlo a sorbos con una pajita o cañita.



Información nutricional del limón (por 100 gr.)
60 calorías.
4 % de proteínas.
3 % de fibra.
En cuanto a minerales contiene especialmente potasio, calcio, magnesio, fósforo y azufre. Respecto a sus vitaminas destacamos la vitamina C y los Bioflavonoides (abundan en su piel). Lo ideal sería lavarlo y licuarlo con su piel y todo ya que esta es riquísima en nutrientes.

¿Sabías que el limón...?
Hay muchas personas que lo utilizan (sin diluir) sobre heridas y picaduras ya que desinfecta, corta la hemorragia y facilita la cicatrización.

Autor: Josep Vicent Arnau
Naturópata y Acupuntor
Fuente:
Enbuenasmanos

Imágenes: Chugy, Sam Fox

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Padecer obesidad durante la adolescencia tardía acarrea el mismo riesgo de morir de forma prematura que fumar más de diez cigarrillos al día, según una nueva investigación sueca publicada el 24 de febrero en la revista British Medical Journal (BMJ). Quienes sufren de sobrepeso en los últimos años de la adolescencia tienen un riesgo de morir de forma temprana similar al de un fumador moderado. Los investigadores concluyen que las iniciativas públicas sanitarias deben seguir prestando atención al hábito de fumar y a la obesidad entre los adolescentes.
Fuente/s: CORDIS
Tanto la obesidad como el hábito de fumar son dos de los principales factores de riesgo de muerte prematura en la sociedad occidental. En el mundo en vías de desarrollo el consumo de tabaco ya se ha establecido como uno de los problemas más importantes, mientras que la obesidad crece en todo el planeta, excepto en las zonas más deprimidas. Los adultos obesos (con un índice de masa corporal, o IMC, superior a 30) de mediana edad tienen un riesgo de mortalidad dos o tres veces superior a los adultos cuyo peso está dentro de lo normal (IMC entre 18,5 y 24,9).

Más preocupante todavía es que el sobrepeso y la obesidad aumentan con más rapidez entre los niños y adolescentes que entre los adultos, pese a lo cual se ha investigado poco la relación entre el sobrepeso y la obesidad en la adolescencia con la muerte prematura. El estudio que nos ocupa se centró en este tema y también investigó si la obesidad y el tabaco tienen un efecto sinérgico en el riesgo de mortalidad.

Los investigadores, del Instituto Karolinska y la Universidad de Uppsala, analizaron datos sobre la causa de muerte de más de 45.000 hombres que se habían sometido a un examen médico en 1969 y 1970 a la edad de 18 años con motivo de su ingreso en el servicio militar obligatorio. En aquella época sólo quienes padecían discapacidades graves estaban exentos del servicio militar, por lo que los datos son representativos de la población masculina sueca en esa cohorte de edad. El seguimiento de estos hombres se prolongó durante una media de 38 años, periodo durante el que murieron 2.897 de ellos.

El análisis reveló que aumentaba en un tercio el riesgo de muerte prematura entre quienes tenían sobrepeso en el momento de la prueba médica, en oposición a los sujetos de peso normal. En el caso de los obesos el riesgo era más del doble. Los investigadores señalan que estos riesgos son comparables en magnitud con los asociados al consumo de tabaco. «En la adolescencia tardía, el sobrepeso se mostró tan peligroso como fumar hasta diez cigarrillos al día, mientras que el peligro que acarrea la obesidad es comparable a fumar más de diez cigarrillos al día» , apuntan los científicos en el artículo.

La falta de peso no tuvo ningún efecto reseñable en el riesgo de mortalidad, pero aquellos cuyo peso era mucho menor al normal (IMC por debajo de 17) presentaron el mismo riesgo de muerte prematura que los sujetos con sobrepeso.

En cuanto a las razones que provocan el aumento de este riesgo, los investigadores indican que el sobrepeso y la obesidad se asocian con una mayor probabilidad de desarrollar diabetes del tipo 2, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. Con respecto a los que presentaban falta de peso, especulan que esta gente podría ser más propensa a padecer infecciones.


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¿¡Estrés!?: Acaba con él!

jueves, febrero 26, 2009 | 0 Comments




La mayoría de personas sabemos qué es sentirse estresado, de hecho, es un mal común en nuestro día a día. A continuación aporto datos de dicha dolencia, así como consejos para combatirlo y prevenir su aparición.


Fases del estrés
El estrés no aparece de manera repentina, se considera que existen tres fases.

Fase de alarma: en el momento de enfrentarnos a una situación difícil o nueva, nuestro cerebro analiza los nuevos elementos, los compara recurriendo a la memoria de coyunturas similares y si entiende que no disponemos de energía para responder, envía órdenes para que el organismo libere adrenalina. El cuerpo se prepara para responder, aumentando la frecuencia cardiaca, la tensión arterial, tensando los músculos¿ es una reacción biológica que nos prepara a responder.
Fase de resistencia: el individuo se mantiene activo mientras dura la estimulación y aunque aparecen los primeros síntomas de cansancio, se sigue respondiendo bien. Cuando la situación estresante cesa, el organismo vuelve a la normalidad.
Fase de agotamiento: si la activación, los estímulos y demandas no disminuyen, el nivel de resistencia termina por agotarse, apareciendo de nuevo la alarma. Se comienzan a sufrir problemas físicos y psíquicos. Según Hans Seyle, "el estrés se convierte en peligroso cuando aparece con frecuencia, se prolonga de modo inusual o se concentra en un órgano del cuerpo".



Síntomas corporales del estrés
No sólo tiene repercusiones psicológicas, también afecta nuestro estado de salud física:

Aparato digestivo: el estómago segrega más ácidos. Si la situación se mantiene, las paredes se terminan irritando. La sangre se desvía del estómago y se altera el proceso de la digestión. Muchas úlceras gastroduodenales y la colitis ulcerosa están relacionadas con situaciones continuas de estrés.
Aparato muscular: la tensión aparece en forma de contracturas a distintos niveles: mandíbulas, cuello, espalda, dolores en las piernas.
Aparato respiratorio: la respiración se acelera y se vuelve entrecortada. Se tiene la sensación de que el aire no llena los pulmones. Sistema cardiovascular: se liberan adrenalina y noradrenalina, que hacen que el ritmo cardiaco y la presión de la sangre aumenten. Se produce una dilatación de los vasos sanguíneos y retención de líquidos.
Piel: aumento de la sudoración. Si el estrés es prolongado, pueden surgir patologías dermatológicas vinculadas a estados de ansiedad.
Cuando surgen estos síntomas "funcionales" (sin causa orgánica aparente), se produce una retroalimentación negativa que activa otra vez los procesos biológicos de alarma y redobla la sintomatología.

Cómo combatir el estrés?

Cuando los síntomas del estrés comienzan a perjudicar nuestra calidad de vida causando sufrimiento psicológico, irritabilidad, descenso del rendimiento laboral, dificultades de concentración, insomnio o visión pesimista de la realidad, debemos recurrir a ayuda especializada.

No se puede huir permanentemente de las situaciones que producen estrés. Alguna vez hay que afrontarlas, y para ello disponemos de herramientas que serán válidas si se aplican de la mano de profesionales cualificados. Veamos algunas:

Fármacos: tranquilizantes o antidepresivos (siempre bajo prescripción médica), indicados para reducir la ansiedad. Muy útiles si se complementan con otros tratamientos que ayudan a eliminar también las causas del estrés, y no sólo los síntomas.
Relajación: técnicas que combinan la respiración profunda -que garantiza una buena oxigenación- con la distensión de los músculos. Un cerebro bien oxigenado y que percibe el bienestar de la relajación muscular está mejor preparado para percibir positivamente la realidad problemática. Hay muchas técnicas, pero conviene descartar las que conllevan manipulaciones de la personalidad desconocidas por el paciente y las que paranormales o científicamente indemostrables.
Técnicas cognitivas: métodos psicológicos articulados por expertos. Intentan reestructurar el pensamiento de quien sufre, para que aprenda a interpretar adecuadamente las situaciones que le producen malestar.
Masaje: relaja los músculos y estimula la circulación sanguínea. Las técnicas van desde lo fisiológico hasta el masaje sensitivo.
Hidroterapia: El agua, a presión y temperatura adecuadas, es un elemento relajante. Las terapias en balnearios de aguas termales y talasoterapia han vuelto a ponerse de actualidad.
Musicoterapia: usa la música (normalmente, instrumental y sin estridencias) como elemento relajante.




Consejos para prevenir la aparición del estrés
Dormir lo necesario. Lo normal es ocho horas, pero depende de cada persona. El sueño debe ser reparador, hemos de sentirnos descansados cuando nos levantamos de la cama.
Hacer ejercicio físico, adaptado a la edad y condición de cada persona ayuda a liberar tensiones y facilita el aumento de endorfinas, sustancias que provocan sensaciones placenteras.
Cuidar la alimentación. No sólo llevar una dieta equilibrada, sino comer con tiempo suficiente, sin prisas.
Técnicas de relajación. Tomarse quince o veinte minutos al día para practicar estas técnicas. Si no se conocen, intentemos informarnos. La siesta diaria, aunque breve, es otra opción..
Organizar bien el tiempo. La precipitación, las prisas y la acumulación desordenada de tareas causan estrés. Dediquemos a cada cosa su tiempo, sin olvidar reservar un tiempo para nosotros mismos.
Separar el trabajo de la vida personal. No llevar trabajo a casa y aprender a olvidarse de él cuando no trabajamos. Una opción: buscarnos otras "obligaciones" cotidianas cada día.
Aprender a comunicar nuestras cosas. Hablar de nuestros problemas con gente de confianza alivia tensiones internas.
Romper la monotonía. La rutina es un factor que acompaña a la tensión emocional y genera insatisfacción y aburrimiento. Busquemos cosas diferentes que hacer cada día.


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Siempre resulta útil conocer cuántas calorías consumimos al ingerir determinadas cantidades de distintos alimentos.
A continuación, expongo un listado de alimentos que contienen unas 100 calorías (con sus cantidades correspondientes):



  • Una manzana grande (180 gramos)= 100 calorías aprox.


  • 3 cuadraditos pequeños de una tableta chocolate=100 calorías aprox.





  • 30 gramos de cereales de copos de maíz= 100 calorías aprox.

  • Un vaso de leche semidesnatada (200 ml.) sola= 100 calorías aprox.

  • ¡580 gramos!! de lechugas= 100 calorías aprox.



Imágenes de Flickr CC: Halia Ahkdar, Jay364, Mike Haufe, лесли , Rosa Say

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Conseguir una buena figura puede ser más fácil de lo que crees. No es necesario que vayas al gimnasio, y ni siquiera debes salir de casa. Si tienes que ponerte a limpiar ahora, puedes aprovechar la ocasión para ponerte en forma, perder peso, y sentirte más saludable.

Paso 1
Enciende la música y comienza a bailar mientras limpias. No importa qué actividad estés realizando, un poco de música motivadora siempre hace que las cosas sean más divertidas. Elige tus favoritos de siempre, esas canciones que hacen que tu sangre circule más rápido y que quieras ponerte a bailar. No seas modesto/a; deja que todo tu cuerpo se involucre en el baile. Esta es una forma divertida de ejercitar tus músculos y hacer ejercicio cardiovascular sin dejar de hacer tus tareas hogareñas ineludibles.

Paso 2
Limpia las ventanas en forma vigorosa y alternando los brazos. Los movimientos de extensión para alcanzar las zonas más alejadas harán que tu torso y tus brazos ganen forma. Realiza los mismos movimientos, en forma repetida y alternada, para cada una de las ventanas de tu casa. Al limpiar los cristales, cambia de brazo de vez en cuando.

Paso 3
A la hora de aspirar las alfombras, hazlo más rápido. Y si tienes una aspiradora pesada, mejor aún (para algo sirven los aparatos viejos después de todo). Realiza los movimientos de ida y vuelta en forma rápida y efectúa cierta presión sobre la alfombra. Intenta mantener tu espalda tan recta como te sea posible. No te inclines sobre el aparato. Aplica la misma técnica cuando te encuentres barriendo.
Al barrer usar palos para escobas lo suficientemente largos, los cuales no te obliguen a inclinarte. Sudar un poco mientras realizas tus quehaceres domésticos no tiene nada de malo. Cuando te toque aspirar los ambientes; y tengas que hacerlo debajo de un mueble, apoya una rodilla en el suelo.

Paso 4
No existe mejor ejercicio para el trasero y los muslos que subir las escaleras de tu casa. Para mejores resultados procura subir las escaleras de dos escalones por vez.

Paso 5
Para cambiar las sábanas de las camas flexiona las rodillas. Sepáralas si están pegadas a la pared, no te tires sobre el colchón.

Paso 6
Usa las provisiones para hacer entrenamiento con pesas. Realiza extensiones de tríceps detrás de la cabeza con el brick de la leche, las botellas de agua, etc. (como si fueran pesas).



Antes de guardar en la alacena tus vegetales enlatados, realiza entre 8–10 repeticiones con cada brazo.



Paso 7
Mueve los grandes muebles y limpia debajo de ellos.
Mientras más veces corras tu sofá, más tonificados estarán tus brazos.

Paso 8
Alterna las tareas. No pases la aspiradora por todas las habitaciones de la casa de una vez. Evita que tus músculos so sobrecarguen dándoles un descanso dedicándote a alguna otra actividad.
Por ejemplo, no limpies todas las ventanas de golpe, sinó que alterna la actividad con barrer, hacer las camas, etc. Además de eficaz te resultará menos monótono y mucho más entretenido.

Fuente: tenersalud

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¿Engorda el pan?
Para muchas personas suprimir el pan de la alimentación es una de las mejores maneras de evitar o corregir el exceso de peso. Pero aunque el pan aporta energía, su consumo no es causa directa del aumento de peso, siempre y cuando se respete la cantidad recomendada para cada caso. En realidad lo que aumenta las calorías de un trozo de pan es lo que normalmente lo acompaña: mermeladas, mantequilla, embutidos, salsas, etc. A igualdad de contenido calórico, el pan provoca un menor acumulo de grasa en el cuerpo que otros alimentos ricos en grasas. Es decir, 100 gramos de pan aportan unas 250 calorías, pero engordan menos que 35 gramos de mantequilla o margarina o un bollo dulce, debido a que la grasa de los alimentos se acumula más fácil en nuestro cuerpo que los hidratos de carbono complejos, abundantes en el pan y el resto de farináceos. En resumen: consumiendo la misma cantidad de grasas o hidratos de carbono, engordan más las primeras.

Alimento energético
El componente más abundante del pan es el almidón, un hidrato de carbono complejo que proporciona al cuerpo la energía que necesita para poder funcionar y desarrollarse correctamente. Un aporte adecuado de hidratos de carbono implica el mantenimiento del peso y la composición corporal, al impedir que se utilicen las proteínas y las grasas como fuente de energía. La grasa, el otro nutriente energético, está presente en cantidades muy bajas en el pan (1%), a excepción de ciertas variedades comerciales de pan de molde y tostado, en las que el contenido graso oscila entre el 5% y el 15%.

Un bajo consumo de pan puede desequilibrar de manera importante la dieta, en la que cerca del 50% del total de calorías de la alimentación deben proceder de alimentos ricos en hidratos de carbono, el 15%-18% de alimentos ricos en proteínas (carnes, pescado, huevos y lácteos…) y el 30%-35% restante de alimentos ricos en grasas (la propia de los alimentos y la que utilizamos como condimento).


El pan, fuente de…

Proteínas

El pan aporta proteínas vegetales procedentes del grano del cereal. En el pan de trigo abunda una proteína denominada gluten, que hace posible que la harina sea panificable. El valor nutritivo de estas proteínas puede equipararse a las de la carne, el pescado o el huevo, si consumimos pan junto con otros alimentos como legumbres o con alimentos de origen animal como lácteos. Ejemplo: sopas de pan con leche, bocadillo de pan con queso, garbanzos salteados con pan rallado, etc.

Vitaminas y minerales
Es una buena fuente de vitaminas del grupo B (tiamina o B1, riboflavina o B2, piridoxina o B6 y niacina, necesarias para el aprovechamiento de los hidratos de carbono, proteínas y grasas, entre otras funciones) y de elementos minerales como fósforo, magnesio y potasio.

Fibra
Las variedades integrales y de cereales son las más ricas en fibra.


Algunos tipos de pan

Integral, pseudo-integral o de salvado, de centeno u otros cereales:
el pan elaborado con verdadera harina integral aporta más vitaminas y minerales que el blanco, ya que se emplea harina producida a partir del grano de cereal completo, a excepción de la cubierta más externa. Si se ven fragmentos enteros de salvado, posiblemente sea porque han sido añadidos artificialmente a la harina blanca o refinada para producir pan de salvado o pan pseudointegral (el que se vende habitualmente en las panaderías). Este pan aporta más fibra que el blanco, pero similar cantidad del resto de nutrientes. El pan de centeno es más compacto que el de trigo, ya que el centeno contiene menos gluten y su masa no atrapa tanto gas al fermentar, quedando menos esponjoso. Estos tipos de pan son especialmente recomendables para quienes sufren de estreñimiento, diabetes, problemas de colesterol o siguen dietas de adelgazamiento (la fibra facilita el tránsito intestinal, reduce la velocidad de absorción de los azúcares, contribuye a reducir las tasas de colesterol en sangre y retrasa el tiempo de vaciado del estómago, lo que disminuye la sensación de hambre entre horas).

Pan tostado o biscotes: el valor nutritivo es semejante al pan de barra, sólo que con mayor densidad nutritiva, ya que contienen menos agua. Una rebanada de pan de dos dedos de grosor (20 gramos) se puede cambiar por dos tostadas (15 gramos) sin que varíe significativamente el valor nutritivo y energético, salvo para ciertas variedades comerciales que incluyen mayores cantidades de grasa.
No obstante, normalmente suelen ser calóricos ya que las tostadas y biscottes que venden ya envasados, suelen llevar una cantidad notable de azúcar y grasas.

Pan de molde: muy similar al pan normal. Aunque se le añade grasa y azúcares para mejorar el sabor (más calórico que el pan de barra).

Pan sin sal: no se añade sal en el proceso de elaboración. Indicado para quienes siguen una dieta baja en sodio.

Pan sin gluten (de maíz): elaborado con harina de maíz que, al igual que el arroz, no contiene gluten. El gluten se encuentra en el grano del trigo, la avena, la cebada, el centeno y el triticale (híbrido de trigo y centeno). Las personas que padecen celiaquía no toleran el gluten y sólo pueden consumir este tipo de pan.



ROMPIENDO EL MITO: ¿LA MIGA DE PAN ENGORDA MAS QUE LA CORTEZA?

La corteza del pan está deshidratada en comparación con la miga. Popularmente muchas personas tienen la creencia de que hay que dejar la miga para no engordar (con lo que sólo consumen la corteza); pues resulta que es justo al revés: a IGUALDAD DE PESO ENTRE CORTEZA Y MIGA, TIENE MÁS CALORÍAS LA CORTEZA (ya que la miga contiene más agua).

Fuente: sitiosargentina y alimentacion-sana Imágenes: Sifu Renka

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¿Siempre que comes dejas el plato vacío?
¿Comes sin tener apetito?
¿Te da hambre cada vez que miras televisión?
¿Comes sin control un alimento que te gusta?
¿Si estás enojado(a), triste, solo(a) o aburrido(a), te refugias en la comida?
¿No sabes reconocer si lo que sientes es hambre o un simple antojo?
¿Después de haber comido mucho, te sientes arrepentido(a)?


*Si has contestado de forma afirmativa a alguna de las preguntas anteriores, puede que seas un/a comedor/a emocional.



A continuación, te indico un listado de consejos básicos para ayudarte a controlar tus emociones y, a su vez, a tu peso:



  • Date tiempo para estar a solas contigo mismo(a). Escucha tus pensamientos y sentimientos.


  • Cuando te sientas estresado(a) o decaído(a) y tengas ganas de calmar la tentación con un bocado de comida, te recomendamos que te detengas por unos segundos y pienses sobre lo que estás sintiendo, y si realmente comer es la solución a tus problemas. Prepararte mentalmente te ayudará a comer de forma moderada y equilibrada.


  • Cuando sientas antojo, pregúntate si realmente tienes hambre y cuándo fue la última vez que comiste. Si no estás seguro(a), espera unos 20 minutos y hazte la pregunta nuevamente.

  • Siéntate siempre a comer en la mesa. Evita ver televisión cuando estés comiendo, pues no te darás cuenta cuando estés lleno(a) o satisfecho(a).


  • Lleva un diario y anota todo lo que comes, las cantidades que consumiste, dónde comiste y cómo te sentías emocionalmente en ese momento.


  • Haz una lista de actividades que desvíen la atención por la comida, como por ejemplo: llama a un amigo(a), lee un buen libro, sal a caminar, date un baño, etc. Recuerda que lo mejor que puedes hacer es ejercicio; practica algún deporte que te guste, como yoga, taichí o cualquier ejercicio relajante.


  • Nunca vayas de compras con el estómago vacío, pues esto hará que compres sólo alimentos altos en calorías. Por el contrario, si te da hambre, espera un rato prudente para que se te pase la sensación y luego sal a hacer tus compras.

Fuente: midieta.com Imagen: Google

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Has decidido que hoy vas a consumir la llamada "comida basura" a pesar de estar a dieta para adelgazar? Todos sabemos que, aunque no está bien saltarse la dieta, es algo que todo el mundo ha hecho pero jamás debe convertirse en una costumbre. Si por las circunstancias, vas a saltarte la dieta acudiendo a un local de comida rápida (hamburguesas, patatas fritas, pizzas, etc.), aquí te indico algunos consejos para que el "pecado" sea menos doloroso si cabe ;) :


1. Reduce las salsas y aderezos: La mayonesa, crema agria, aderezos y otras salsas contienen calorías ocultas. Reduce su consumo de éstos, o evítalos por completo.

2. Di “no” al queso: Una rebanada de queso sobre un sándwich o hamburguesa eleva la grasa total y calorías.

3. Prefiere el pollo: Es mejor pedir pollo asado – no frito o empanado.

4. Verduras para cada sándwich: Pida tomate, lechuga, cebolla u otra verdura para tu sándwich.

5. Cuidado con las patatas y aros de cebolla: Como alternativa, pide una ensalada o patatas al horno. Una ración grande de patatas fritas contiene alrededor de 500 calorías.

6. Evita los refrescos: En lugar de refrescos, pida agua.

7. Tamaño normal: A los "combos" les sobran calorías y grasas. Pide el tamaño pequeño/normal.

8. Trigo integral es mejor: Los panecillos de trigo integral tienen más fibra que los de pan blanco. Algunos restaurantes ofrecen panecillos de trigo como alternativa—sólo hay que pedírselos.

9. Pida pizza de corteza delgada: Una pizza de corteza delgada con verduras es preferible a la de corteza gruesa con carne y queso extra.

10. Date un capricho: Pide yogur o sorbete en lugar de helado o galletas.




* A todo esto, ten presente que la gran mayoría de locales de comida rápida ya incluyen en su menú, la opción de ensalada, así que la opción de comer sano sí la tienes:


Está en tus manos qué comida elegirás. De todos modos, si acabas por comer lo que no deberías, recuerda que hay que tener en mente los logros conseguidos y evitar tirar la toalla, de manera que sigamos con nuestra dieta habitual.

Fuente: kindsein
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La patata es un alimento muy frecuente en nuestra cocina, existen infinidad de platos en la que está presente y la mayoría de personas comemos alguna o varias veces algún plato que contiene dicho alimento a la semana.



En general, se suele decir que "la patata engorda". Véamos si hay algo de cierto en dicha creencia:



¿Cuántas calorías nos aportan las patatas?

Ante todo, hay que destacar que injustamente se suele decir que la patata es un alimento muy calórico. Vamos a ver sus calorías más "de cerca":
100 gramos de patata cruda aportan "sólo" 75/80 calorías, es decir, su contenido energético es similar al de, por ejemplo, el plátano (90 calorías cada 100 gramos). De este modo aporta muchísimas menos calorías que la pasta, ya que el valor energético de la patata (80 calorías/100 gramos) es casi cuatro veces inferior al de la pasta (360 calorías/100 gramos).



Entonces, ¿de dónde viene la fama de que las patatas engordan?
La creencia de que las patatas engordan se debe a que éstas, una vez fritas, se convierten en un alimento alto en calorías ya que, al freírlas, las patatas actúan como una esponja y absorben una gran cantidad de aceite (el aceite contiene unas 900 calorías cada 100 gramos).

De este modo, las patatas pasan de aportarnos unas 80 calorías en crudo a tener un valor energético de 400 calorías una vez fritas.

Por esta razón, resulta altamente recomendable hervirlas o cocinarlas al vapor, sin usar aceite (ni otras grasas) o con muy poca cantidad del mismo.



Recuerda: Te puedes ahorrar 300 calorías con la misma cantidad de patatas, dependiendo de cómo las cocines.


Imágenes: Google



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Aprende a respirar correctamente

jueves, febrero 19, 2009 | 0 Comments



Una respiración correcta significa, entre otras cosas, utilizar bien las estructuras orgánicas que tenemos para respirar. Y la respiración empieza por la nariz, no por la boca. Su misión es importante: limpia el aire, lo calienta, lo humedece, y lo acondiciona para pasar en buenas condiciones a las vías respiratorias bajas. Para ello las mucosas nasales están dotadas de una buena vascularización, por eso suelen sangrar abundantemente, y de infinidad de cilios (pelillos) que filtran el aire.


El mecanismo por el que respiramos depende por un lado de los movimientos elásticos de los pulmones y por otro de los movimientos de la caja torácica en que se ubican. La inspiración se produce cuando los músculos intercostales tiran de las costillas separándolas mientras que el diafragma desciende, lo que genera dentro de la caja torácica una presión negativa que hace que el pulmón se expanda, penetre el aire a través de las vías respiratorias que se dilatan y sus alvéolos se distiendan llenándose de aire, de la misma forma que una esponja se llena de agua cuando la descomprimimos dentro del agua.

Para vaciarlos hacemos lo contrario, los músculos que mueven la caja torácica se relajan, el diafragma se eleva, aumenta la presión dentro del tórax y se comprimen los pulmones que son vaciados. Este ciclo se repite una veintena de veces por minuto desde que nacemos hasta que morimos y en cada respiración un pulmón normal moviliza una media de 500 centímetros cúbicos de aire.

Tipos de respiración
Una respiración completa y correcta supone movilizar bien todas las estructuras mencionadas, algo que, por desgracia, no suele ocurrir. Así, hablamos de:

Respiración alta o clavicular: los músculos del cuello tiran de las costillas superiores hacia arriba, y éstas arrastran a las demás. Abdomen y diafragma intervienen poco. Es la peor forma de respirar, gasta mucha energía y se obtiene poco rendimiento.
Respiración media o intercostal: aunque mejor que la anterior, es también deficiente. Las costillas y el diafragma se levantan ligeramente y el pecho se dilata parcialmente. Es la forma habitual de respirar de muchas personas.
Respiración baja o abdominal: es más profunda que las anteriores, y la mejor de las tres. El diafragma es un músculo potente situado entre tórax y abdomen que en reposo está arqueado hacia arriba; cuando se contrae se aplana, hace presión sobre los órganos abdominales a los que empuja hacia fuera, por lo que se abomba el abdomen.
Respiración completa: pone en marcha todas las anteriores, todos los músculos respiratorios entran en juego, permitiendo un completo llenado y vaciado de los pulmones. El aire movilizado puede ser de hasta un litro o más en cada respiración.


Ejercicios para respirar correctamente
Aprender a respirar correctamente y corregir malos hábitos es sencillo. Al principio es conveniente entrenarse practicándolo varias veces al día. Para ello sólo se precisa de unos minutos. Se puede hacer en casa, en el trabajo, mientras camina y en cualquier circunstancia, o bien dedicándole una sesión de ejercicios como los que describimos a continuación.

De pie o sentado, con la columna erecta, derecha, y respirando siempre por las fosas nasales, se inhala llenando primero la parte inferior de los pulmones, lo que se obtiene poniendo en juego el diafragma. Cuando desciende, hace que se abombe el abdomen, se eleven las costillas inferiores, esternón y pecho, para finalizar llenando la parte alta de los pulmones alzando la parte superior del pecho, como si tirase del cuello. Aunque aparentemente puede parecer que esta respiración consiste en tres movimientos distintos, con un poco de práctica verá que sólo es uno y que la inhalación es continua. Una vez finalizada la inhalación, que dura un par de segundos, retenga el aire algunos segundos. Exhalar muy despacio metiendo poco a poco el abdomen y descendiendo la parrilla costal hasta expulsar todo el aire para aflojar al final el pecho y el abdomen. Con un poco de práctica esta forma de respirar se ejecutará casi automáticamente. Al principio, en las primeras sesiones, se puede practicar frente a un espejo, colocando una mano sobre el abdomen y otra sobre el tórax, de manera que se puedan ver y sentir los movimientos, lo que ayudará mucho a comprender el mecanismo de la respiración completa y a conocer mejor nuestro cuerpo.

El ejercicio puede durar lo que uno quiera y repetirlo varias veces al día porque es compatible con cualquier otra actividad. Hay una larga serie de ejercicios respiratorios, todos ellos muy relajantes y que se utilizan también para combatir el insomnio practicándolos antes de acostarse. Son también muy eficaces en momentos de tensión y de estrés, gracias a su efecto sedante.




Fuente: consumer


Imágenes: vitalitystrategies y lvh
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Hay una tendencia a no reconocer ni desear aquellos alimentos más sanos para nosotros, sino al contrario, normalmente los alimentos que más nos “gustan” son aquellos que menos efectos beneficiosos tienen para nuestro organismo. A veces tenemos deseos de algo dulce, o salado, o nos apetece algo grasiento o necesitamos un estimulante como el café o algunas bebidas cola. Otras veces ansiamos comer alimentos concretos que mejoren nuestro estado nutricional como por ejemplo las naranjas por su alto contenido en vitamina C. Nuestro organismo bajo determinadas circunstancias nos pide cierto tipo de alimentos pero esta apetencia no siempre responde a una necesidad real de ese alimento.

Tenemos que ser capaces de entender lo que está detrás de la ansiedad por comer determinados alimentos o la dificultad al querer dejar de consumirlos. Entender el fenómeno biológico que hay detrás de los antojos es fundamental a la hora de recuperar unos buenos hábitos alimenticios. Estos mismos alimentos que tanto nos gustan pueden estar generando un desequilibrio en nuestro organismo que haga que los necesitemos para encontrarnos bien. Por ejemplo, algunos alimentos como el chocolate aumentan los niveles de serotonina en el cerebro pero a la vez son alimentos altamente adictivos que podemos llegar a comer de manera compulsiva.

Si nos sentimos bien al comer un alimento en particular, entonces de manera natural querremos comer ese alimento a menudo. Si nos sentimos marcadamente mejor después de comer pan, por ejemplo, es probable que continuemos comiéndolo a pesar que el pan es un alimento rico en carbohidratos que nos provoca fácilmente el deseo de comer más y más de él. Los consumidores habituales de pan pueden comerse fácilmente media barra antes de haber siquiera pensado en las consecuencias. Por supuesto, este tipo de situación no es exclusiva del pan, muchos otros alimentos pueden provocar el mismo fenómeno. Esta sensación de ¨ bienestar ¨ con los alimentos puede ser debida a varios motivos.

A menudo, observamos que la sensación de bienestar con los alimentos está conectada con alergias alimenticias. Es un fenómeno extraño pero comer un alimento al que somos alérgicos puede producir una sensación de bienestar engañosa.

Un caso muy especial de esta sensación de placer o bienestar después de comer es el que se produce cuando un alimento sube los niveles de glucosa en sangre. Para que un alimento tenga este efecto tiene que ser un carbohidrato y actuar como fuente de glucosa. Por tanto los alimentos que suben la glucosa más directamente son los azúcares, o los alimentos ricos en azúcares. Las barritas de chocolate son uno de los mejores ejemplos. Estos alimentos tan dulces producen un rápido incremento de los niveles de glucosa ya que el azúcar se absorbe directamente en la sangre. Cuando sube tan rápidamente, se producen unos efectos casi inmediatos que hacen que la persona se sienta mas alerta y mas activa cerebralmente que antes de consumirlos, produciéndose entonces esta sensación de placer. Naturalmente, la gente en general disfruta de esta sensación y muchos de nosotros consumimos este tipo de dulces o alimentos ricos en carbohidratos una y otra vez.

Cuando los niveles de glucosa bajan, tenemos más deseo de azúcares, estimulantes y carbohidratos refinados. Pero a su vez, las bajadas de azúcar se producen cuando se abusa de estos mismos estimulantes, lo que genera un auténtico círculo vicioso. El consumo frecuente de azúcares y estimulantes agota a las glándulas adrenales que cada vez se verán más incapacitadas para estabilizar la glucosa en la sangre y nos produce deseos de alimentos a deshoras, deseos de dulce, chocolate, café, alcohol o algunas bebidas cola.

Si nos alimentamos a base de alimentos procesados, refinados, envasados y desnaturalizados, podemos producir un déficit de micronutrientes como vitaminas o minerales. Este déficit, desequilibra aún más nuestro organismo que acaba pidiendo una cantidad excesiva de comida para poder compensar sus carencias, lo que puede desembocar en una manera compulsiva de comer.

Por último, algunos alimentos pueden afectar a las sustancias químicas del cerebro y en consecuencia al estado de ánimo. Los dos neurotransmisores más importantes para la estabilidad de ánimo y los antojos de comida son la serotonina y las endorfinas. La serotonina se libera tras comer carbohidratos y azúcares y trasmite serenidad y estabilidad de ánimo. Las endorfinas se liberan tras comer grasas y chocolate y transmiten altos niveles de energía y euforia a las neuronas. El chocolate contiene azúcares y grasas por lo que estimula la serotonina y las endorfinas y además contiene teobromina, una sustancia similar a la cafeína, y feniletilamina, una sustancia química que se libera en el cerebro cuando nos enamoramos.

Muchos de los motivos que nos hacen comer de manera compulsiva o con ansiedad son puramente fisiológicos, pero afectan fácilmente nuestras emociones. La sensación de “placer” es tan importante para la gente que acaba teniendo un componente emocional. Queremos sentir esa sensación una y otra vez. Por tanto el consumo de determinados alimentos adquiere un aspecto tanto emocional como de hábito. A mucha gente el comer le alivia tensiones, preocupaciones e infelicidades (quizás también esto tenga que ver con los niveles de glucosa en sangre, pero hay conexiones inevitables entre la fisiología y la psicología).

En parte, las causas de este problema son culturales, nos crea ansiedad el comer de manera diferente a la mayoría. Los alimentos con los que nos hemos criado tienen normalmente un componente emocional y cambiarlos puede suponer una revolución interna. Otro aspecto del bloqueo cultural tiene que ver con la imagen que ciertos alimentos tienen en nuestra sociedad. Algunos alimentos se consideran socialmente “correctos” y por tanto podemos vernos presionados a comerlos como todo el mundo. Bastante a menudo nos encontramos con que los alimentos socialmente aceptables no son particularmente sanos, sino más bien lo opuesto.

En los países Occidentales, en los que se consume una cantidad abundante de productos lácteos, se suele tener esta imagen de la leche y los quesos. Este es el tipo de dependencia emocional a la que nos hemos referido anteriormente. A veces, el trigo también esta ligado a una psicología alimenticia similar, ya que en Occidente se le considera imprescindible.

Cuando decidimos cambiar de dieta por razones de estética, el hecho de prescindir de determinados alimentos lleva implícito ciertas connotaciones negativas, es decir, no nos gusta nuestro aspecto físico. Queremos poder comer “como todo el mundo” pero no podemos. Acabamos deseando con mayor fuerza, aquellos alimentos prohibidos altos en calorías porque no hay una razón de salud para excluirlos sino sólo un deseo de mejorar la imagen exterior. Pero si nuestro motivo para cambiar la dieta no es tanto el peso sino más bien el deseo de estar más sanos y mejor alimentados, entonces las connotaciones negativas desaparecen.

Ya no tenemos el deseo de castigarnos comiendo lo que no debemos sino que el hecho de estar a dieta se convierte en un placer, pues nos sentimos satisfechos de poder mejorar nuestra salud. No queremos tener una alimentación diferente porque nos sobra peso, pero quizás sí queramos ser diferentes porque nos preocupamos más por nuestra salud.




Autor: Elena Perea


Nutrición Ortomolecular http://www.nutricionortomolecular.com









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Desayuno, ¡no te lo saltes!

lunes, febrero 16, 2009 | 0 Comments

Un desayuno equilibrado contribuye a un reparto más armónico de las calorías a lo largo del día y proporciona una ración esencial de nutrientes especialmente importantes en el periodo escolar, la etapa más importante para el crecimiento y desarrollo. A pesar de que la mayoría de los padres reconocen los beneficios de un buen desayuno para comenzar adecuadamente el día, en Europa siete millones de niños acuden al colegio cada mañana sin desayunar.
En este estudio también se pone de manifiesto que la alimentación que efectúan gran parte de los adolescentes por la mañana contiene un aporte calórico inferior a lo recomendado. La consecuencia de no desayunar o hacerlo de forma inadecuada, genera un desequilibrio de sus hábitos alimentarios y, en consecuencia, de su estado nutricional.


Los beneficios de un buen desayuno
Diversos estudios demuestran los beneficios para la salud relacionados directamente con la toma de un desayuno equilibrado:

· Mejora el estado nutricional. Tomar un buen desayuno ayuda a realizar ingestas más altas de la mayor parte de los nutrientes que el organismo precisa. Las personas que no desayunan suelen seguir una dieta de peor calidad, mientras que quienes lo hacen, suelen hacer una dieta menos grasa y más rica en fibra, vitaminas y minerales.

· Provoca un menor consumo de grasa. Si el desayuno incluye tostadas, pan, cereales, galletas integrales, etc., el consumo diario de grasa es menor. El consumo de estos alimentos contribuye a aumentar los aportes calóricos realizados a partir de los hidratos de carbono, reemplazando otros con mayor contenido graso (bollería industrial, repostería, etc.).

· Los cereales y el pan integral cubren gran parte de las necesidades diarias de fibra.

· Ayuda a controlar el peso. Las personas que desayunan mantienen el peso dentro de límites saludables en mayor medida que las que omiten esta comida. Desayunar bien evita picar entre horas (snacks, golosinas, bollería... ) un factor muy importante a la hora de controlar el peso.

· Mejora el rendimiento físico e intelectual. Las personas que omiten el desayuno ponen en marcha una serie de mecanismos en el organismo (descenso de la hormona insulina y aumento de cortisol y catecolaminas…) para mantener la glucemia (nivel de azúcar en sangre) en valores aceptables. Estos cambios hormonales alteran o condicionan la conducta e influyen negativamente en el rendimiento físico e intelectual.


¿Y si no desayunan?
La inclusión del desayuno en los programas de alimentación escolar ha tenido gran importancia no sólo para mejorar o instaurar unos correctos hábitos alimentarios sino también para estudiar su repercusión en el estado nutricional y su posible papel en el éxito académico.

Uno de los primeros trabajos realizados para documentar su influencia en el rendimiento escolar es el famoso estudio de Iowa publicado en 1962. Los niños que iban a la escuela sin desayunar mostraban una disminución de su capacidad física máxima, de su resistencia al esfuerzo, de su fuerza muscular, de su capacidad de concentración y de su capacidad de aprendizaje.

Las consecuencias de que un adolescente no desayune están ampliamente contrastadas:
- decaimiento
- falta de concentración
- mal humor, causado por la deficiencia de glucosa. A primera hora de la mañana, el organismo lleva ya entre 8 y 10 horas sin recibir ningún alimento. La falta de glucosa empuja a nuestro cuerpo a quemar otras reservas energéticas, lo que causa múltiples alteraciones en el normal funcionamiento orgánico.
- dificultades en el aprendizaje y descenso del rendimiento.


Fuente: Orange

Foto de marinegirl vía Flickr
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A continuación os expongo una cura que he encontrado en diversas webs y que me parece interesante de realizar ya que nos dice que aporta beneficios que encuentro destacables. Los ingredientes que se necesitan para su elaboración son fáciles de conseguir. Lo que encuentro complicado es tener que ir contando las gotitas en cada comida, aunque todo es acostumbrarse ;).


¿Qué es la cura tibetana del ajo?
Es una cura a base de ajo macerado, según una receta encontrada en un monasterio budista del Tibet. Desintoxica el cuerpo.

Ingredientes para la cura tibetana del ajo
350 gr. de ajos crudos, pelados y triturados.
¼ de litro de Aguardiente o alcohol de 70º para uso interno


Elaboración de la cura tibetana del ajo
Poner los ajos triturados junto el Aguardiente o alcohol dentro de un tarro de cristal.
Cerraremos el bote bien fuerte y lo pondremos en el refrigerador (nevera) durante 10 días. Después de estos días lo filtraremos con un colador de gasa o tela fina.
Este líquido lo volvemos a meter en el tarro y lo tendremos en la nevera durante 2 días.
Tras los 2 días ya está listo para tomar.

Modo de empleo y dosificación de la cura tibetana del ajo
Lo tomaremos en gotitas, con un poco de agua o leche, antes de las tres comidas principales siguiendo las pautas de esta tabla (nº de gotas en desayuno, comida y cena respectivamente):

DIA ********DESAYUNO********** COMIDA************ CENA
*1************* 1**************** 2***************** 3
*2************* 4**************** 5***************** 6
*3 *************7 ****************8 *****************9
*4 ************10*************** 11**************** 12
*5 ************13 ***************14 ****************15
*6 ************16 ***************17 ****************18
*7 ************17 ***************16 ****************15
*8 ************14 ***************13 ****************12
*9 ************11 ***************10 ****************9
*10 ***********8 *****************7 ****************6
*11 ***********5 *****************4 ****************3
*12 ***********2 *****************1 ****************25
*13***********25******************25****************25


A partir de este día tomaremos 25 gotas tres veces al día hasta terminar el frasco.
Según la tradición, no puede repetirse el tratamiento antes de 5 años.

Ventajas o beneficios de la cura tibetana del ajo
El ajo según los estudios médicos tiene claros efectos:
Mejora el sistema inmune fortaleciendo así nuestra resistencia frente a las infecciones.
Ayuda a eliminar el colesterol.
Es de gran eficacia para la hipertensión y los problemas de circulación .


Según el manuscrito tibetano, sus beneficios son los siguientes:
Limpia el organismo de las grasas y lo libera de los cálculos depositados.
Mejora el metabolismo y disminuye el peso del cuerpo llevándolo al peso normal.
Deshace los coágulos de sangre y vuelve más elásticos todos los vasos sanguíneos curando también la arteriosclerosis.
Cura la isquemia, la sinusitis, la hipertensión y las enfermedades bronco pulmonares.
Cura el diafragma y el miocardio enfermo.
Hace desaparecer el dolor de cabeza.
Cura la trombosis del cerebro, la artritis y la artrosis.
Cura el reumatismo, la gastritis, las úlceras de estómago y las hemorroides.
Absorbe todo tipo de tumores internos y externos.
Cura los disturbios de vista y oído.
En general todo el organismo se recupera.

Inconvenientes de la cura tibetana del ajo
El primer inconveniente es que es una lástima que si te va bien no lo puedas repetir como mínimo una vez al año. Eso, por lo menos, es lo que dice el manuscrito. Científicamente, a priori, no tiene ninguna contraindicación conocida actualmente.
Las personas con un estómago muy débil o fácilmente irritable deberán observar que tal les sienta el remedio.
No deben tomarlo las personas con úlceras intestinales.
En general todas las personas que tomen alguna medicación (sobre todo si es "para no tener la sangre espesa" o sea anticoagulantes) es conveniente preguntar primero al médico o especialista.

Observaciones de la cura tibetana del ajo
El color verdoso que adquiere el alcohol macerado con los ajos es completamente normal debido a ciertos principios activos que contiene el ajo.
Una vez el preparado está listo hay que guardarlo en la nevera o frigorífico, si bien en caso de realizar un viaje puede llevarse en un botecito de cristal con cuentagotas para no interrumpir el tratamiento.
Durante los primeros días pueden producirse manifestaciones y reacciones como erupciones cutáneas, mareos o dolor de estómago. Muchas de estas causas son debidas a la acción desintoxicante del ajo en nuestro organismo.



En todos los casos le recomendamos consultar con su médico, terapeuta u otro profesional de la salud competente. La información contenida en este articulo tiene una función meramente informativa.


Autor: Joan Sisa
http://www.ecoaldea.com/


Fuente: Enbuenasmanos.com
Foto de Gio JL vía Flickr

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