¿Engorda el pan?
Para muchas personas suprimir el pan de la alimentación es una de las mejores maneras de evitar o corregir el exceso de peso. Pero aunque el pan aporta energía, su consumo no es causa directa del aumento de peso, siempre y cuando se respete la cantidad recomendada para cada caso. En realidad lo que aumenta las calorías de un trozo de pan es lo que normalmente lo acompaña: mermeladas, mantequilla, embutidos, salsas, etc. A igualdad de contenido calórico, el pan provoca un menor acumulo de grasa en el cuerpo que otros alimentos ricos en grasas. Es decir, 100 gramos de pan aportan unas 250 calorías, pero engordan menos que 35 gramos de mantequilla o margarina o un bollo dulce, debido a que la grasa de los alimentos se acumula más fácil en nuestro cuerpo que los hidratos de carbono complejos, abundantes en el pan y el resto de farináceos. En resumen: consumiendo la misma cantidad de grasas o hidratos de carbono, engordan más las primeras.

Alimento energético
El componente más abundante del pan es el almidón, un hidrato de carbono complejo que proporciona al cuerpo la energía que necesita para poder funcionar y desarrollarse correctamente. Un aporte adecuado de hidratos de carbono implica el mantenimiento del peso y la composición corporal, al impedir que se utilicen las proteínas y las grasas como fuente de energía. La grasa, el otro nutriente energético, está presente en cantidades muy bajas en el pan (1%), a excepción de ciertas variedades comerciales de pan de molde y tostado, en las que el contenido graso oscila entre el 5% y el 15%.

Un bajo consumo de pan puede desequilibrar de manera importante la dieta, en la que cerca del 50% del total de calorías de la alimentación deben proceder de alimentos ricos en hidratos de carbono, el 15%-18% de alimentos ricos en proteínas (carnes, pescado, huevos y lácteos…) y el 30%-35% restante de alimentos ricos en grasas (la propia de los alimentos y la que utilizamos como condimento).


El pan, fuente de…

Proteínas

El pan aporta proteínas vegetales procedentes del grano del cereal. En el pan de trigo abunda una proteína denominada gluten, que hace posible que la harina sea panificable. El valor nutritivo de estas proteínas puede equipararse a las de la carne, el pescado o el huevo, si consumimos pan junto con otros alimentos como legumbres o con alimentos de origen animal como lácteos. Ejemplo: sopas de pan con leche, bocadillo de pan con queso, garbanzos salteados con pan rallado, etc.

Vitaminas y minerales
Es una buena fuente de vitaminas del grupo B (tiamina o B1, riboflavina o B2, piridoxina o B6 y niacina, necesarias para el aprovechamiento de los hidratos de carbono, proteínas y grasas, entre otras funciones) y de elementos minerales como fósforo, magnesio y potasio.

Fibra
Las variedades integrales y de cereales son las más ricas en fibra.


Algunos tipos de pan

Integral, pseudo-integral o de salvado, de centeno u otros cereales:
el pan elaborado con verdadera harina integral aporta más vitaminas y minerales que el blanco, ya que se emplea harina producida a partir del grano de cereal completo, a excepción de la cubierta más externa. Si se ven fragmentos enteros de salvado, posiblemente sea porque han sido añadidos artificialmente a la harina blanca o refinada para producir pan de salvado o pan pseudointegral (el que se vende habitualmente en las panaderías). Este pan aporta más fibra que el blanco, pero similar cantidad del resto de nutrientes. El pan de centeno es más compacto que el de trigo, ya que el centeno contiene menos gluten y su masa no atrapa tanto gas al fermentar, quedando menos esponjoso. Estos tipos de pan son especialmente recomendables para quienes sufren de estreñimiento, diabetes, problemas de colesterol o siguen dietas de adelgazamiento (la fibra facilita el tránsito intestinal, reduce la velocidad de absorción de los azúcares, contribuye a reducir las tasas de colesterol en sangre y retrasa el tiempo de vaciado del estómago, lo que disminuye la sensación de hambre entre horas).

Pan tostado o biscotes: el valor nutritivo es semejante al pan de barra, sólo que con mayor densidad nutritiva, ya que contienen menos agua. Una rebanada de pan de dos dedos de grosor (20 gramos) se puede cambiar por dos tostadas (15 gramos) sin que varíe significativamente el valor nutritivo y energético, salvo para ciertas variedades comerciales que incluyen mayores cantidades de grasa.
No obstante, normalmente suelen ser calóricos ya que las tostadas y biscottes que venden ya envasados, suelen llevar una cantidad notable de azúcar y grasas.

Pan de molde: muy similar al pan normal. Aunque se le añade grasa y azúcares para mejorar el sabor (más calórico que el pan de barra).

Pan sin sal: no se añade sal en el proceso de elaboración. Indicado para quienes siguen una dieta baja en sodio.

Pan sin gluten (de maíz): elaborado con harina de maíz que, al igual que el arroz, no contiene gluten. El gluten se encuentra en el grano del trigo, la avena, la cebada, el centeno y el triticale (híbrido de trigo y centeno). Las personas que padecen celiaquía no toleran el gluten y sólo pueden consumir este tipo de pan.



ROMPIENDO EL MITO: ¿LA MIGA DE PAN ENGORDA MAS QUE LA CORTEZA?

La corteza del pan está deshidratada en comparación con la miga. Popularmente muchas personas tienen la creencia de que hay que dejar la miga para no engordar (con lo que sólo consumen la corteza); pues resulta que es justo al revés: a IGUALDAD DE PESO ENTRE CORTEZA Y MIGA, TIENE MÁS CALORÍAS LA CORTEZA (ya que la miga contiene más agua).

Fuente: sitiosargentina y alimentacion-sana Imágenes: Sifu Renka

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¿Siempre que comes dejas el plato vacío?
¿Comes sin tener apetito?
¿Te da hambre cada vez que miras televisión?
¿Comes sin control un alimento que te gusta?
¿Si estás enojado(a), triste, solo(a) o aburrido(a), te refugias en la comida?
¿No sabes reconocer si lo que sientes es hambre o un simple antojo?
¿Después de haber comido mucho, te sientes arrepentido(a)?


*Si has contestado de forma afirmativa a alguna de las preguntas anteriores, puede que seas un/a comedor/a emocional.



A continuación, te indico un listado de consejos básicos para ayudarte a controlar tus emociones y, a su vez, a tu peso:



  • Date tiempo para estar a solas contigo mismo(a). Escucha tus pensamientos y sentimientos.


  • Cuando te sientas estresado(a) o decaído(a) y tengas ganas de calmar la tentación con un bocado de comida, te recomendamos que te detengas por unos segundos y pienses sobre lo que estás sintiendo, y si realmente comer es la solución a tus problemas. Prepararte mentalmente te ayudará a comer de forma moderada y equilibrada.


  • Cuando sientas antojo, pregúntate si realmente tienes hambre y cuándo fue la última vez que comiste. Si no estás seguro(a), espera unos 20 minutos y hazte la pregunta nuevamente.

  • Siéntate siempre a comer en la mesa. Evita ver televisión cuando estés comiendo, pues no te darás cuenta cuando estés lleno(a) o satisfecho(a).


  • Lleva un diario y anota todo lo que comes, las cantidades que consumiste, dónde comiste y cómo te sentías emocionalmente en ese momento.


  • Haz una lista de actividades que desvíen la atención por la comida, como por ejemplo: llama a un amigo(a), lee un buen libro, sal a caminar, date un baño, etc. Recuerda que lo mejor que puedes hacer es ejercicio; practica algún deporte que te guste, como yoga, taichí o cualquier ejercicio relajante.


  • Nunca vayas de compras con el estómago vacío, pues esto hará que compres sólo alimentos altos en calorías. Por el contrario, si te da hambre, espera un rato prudente para que se te pase la sensación y luego sal a hacer tus compras.

Fuente: midieta.com Imagen: Google

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Has decidido que hoy vas a consumir la llamada "comida basura" a pesar de estar a dieta para adelgazar? Todos sabemos que, aunque no está bien saltarse la dieta, es algo que todo el mundo ha hecho pero jamás debe convertirse en una costumbre. Si por las circunstancias, vas a saltarte la dieta acudiendo a un local de comida rápida (hamburguesas, patatas fritas, pizzas, etc.), aquí te indico algunos consejos para que el "pecado" sea menos doloroso si cabe ;) :


1. Reduce las salsas y aderezos: La mayonesa, crema agria, aderezos y otras salsas contienen calorías ocultas. Reduce su consumo de éstos, o evítalos por completo.

2. Di “no” al queso: Una rebanada de queso sobre un sándwich o hamburguesa eleva la grasa total y calorías.

3. Prefiere el pollo: Es mejor pedir pollo asado – no frito o empanado.

4. Verduras para cada sándwich: Pida tomate, lechuga, cebolla u otra verdura para tu sándwich.

5. Cuidado con las patatas y aros de cebolla: Como alternativa, pide una ensalada o patatas al horno. Una ración grande de patatas fritas contiene alrededor de 500 calorías.

6. Evita los refrescos: En lugar de refrescos, pida agua.

7. Tamaño normal: A los "combos" les sobran calorías y grasas. Pide el tamaño pequeño/normal.

8. Trigo integral es mejor: Los panecillos de trigo integral tienen más fibra que los de pan blanco. Algunos restaurantes ofrecen panecillos de trigo como alternativa—sólo hay que pedírselos.

9. Pida pizza de corteza delgada: Una pizza de corteza delgada con verduras es preferible a la de corteza gruesa con carne y queso extra.

10. Date un capricho: Pide yogur o sorbete en lugar de helado o galletas.




* A todo esto, ten presente que la gran mayoría de locales de comida rápida ya incluyen en su menú, la opción de ensalada, así que la opción de comer sano sí la tienes:


Está en tus manos qué comida elegirás. De todos modos, si acabas por comer lo que no deberías, recuerda que hay que tener en mente los logros conseguidos y evitar tirar la toalla, de manera que sigamos con nuestra dieta habitual.

Fuente: kindsein
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La patata es un alimento muy frecuente en nuestra cocina, existen infinidad de platos en la que está presente y la mayoría de personas comemos alguna o varias veces algún plato que contiene dicho alimento a la semana.



En general, se suele decir que "la patata engorda". Véamos si hay algo de cierto en dicha creencia:



¿Cuántas calorías nos aportan las patatas?

Ante todo, hay que destacar que injustamente se suele decir que la patata es un alimento muy calórico. Vamos a ver sus calorías más "de cerca":
100 gramos de patata cruda aportan "sólo" 75/80 calorías, es decir, su contenido energético es similar al de, por ejemplo, el plátano (90 calorías cada 100 gramos). De este modo aporta muchísimas menos calorías que la pasta, ya que el valor energético de la patata (80 calorías/100 gramos) es casi cuatro veces inferior al de la pasta (360 calorías/100 gramos).



Entonces, ¿de dónde viene la fama de que las patatas engordan?
La creencia de que las patatas engordan se debe a que éstas, una vez fritas, se convierten en un alimento alto en calorías ya que, al freírlas, las patatas actúan como una esponja y absorben una gran cantidad de aceite (el aceite contiene unas 900 calorías cada 100 gramos).

De este modo, las patatas pasan de aportarnos unas 80 calorías en crudo a tener un valor energético de 400 calorías una vez fritas.

Por esta razón, resulta altamente recomendable hervirlas o cocinarlas al vapor, sin usar aceite (ni otras grasas) o con muy poca cantidad del mismo.



Recuerda: Te puedes ahorrar 300 calorías con la misma cantidad de patatas, dependiendo de cómo las cocines.


Imágenes: Google



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