¿¡Estrés!?: Acaba con él!

jueves, febrero 26, 2009 | 0 Comments




La mayoría de personas sabemos qué es sentirse estresado, de hecho, es un mal común en nuestro día a día. A continuación aporto datos de dicha dolencia, así como consejos para combatirlo y prevenir su aparición.


Fases del estrés
El estrés no aparece de manera repentina, se considera que existen tres fases.

Fase de alarma: en el momento de enfrentarnos a una situación difícil o nueva, nuestro cerebro analiza los nuevos elementos, los compara recurriendo a la memoria de coyunturas similares y si entiende que no disponemos de energía para responder, envía órdenes para que el organismo libere adrenalina. El cuerpo se prepara para responder, aumentando la frecuencia cardiaca, la tensión arterial, tensando los músculos¿ es una reacción biológica que nos prepara a responder.
Fase de resistencia: el individuo se mantiene activo mientras dura la estimulación y aunque aparecen los primeros síntomas de cansancio, se sigue respondiendo bien. Cuando la situación estresante cesa, el organismo vuelve a la normalidad.
Fase de agotamiento: si la activación, los estímulos y demandas no disminuyen, el nivel de resistencia termina por agotarse, apareciendo de nuevo la alarma. Se comienzan a sufrir problemas físicos y psíquicos. Según Hans Seyle, "el estrés se convierte en peligroso cuando aparece con frecuencia, se prolonga de modo inusual o se concentra en un órgano del cuerpo".



Síntomas corporales del estrés
No sólo tiene repercusiones psicológicas, también afecta nuestro estado de salud física:

Aparato digestivo: el estómago segrega más ácidos. Si la situación se mantiene, las paredes se terminan irritando. La sangre se desvía del estómago y se altera el proceso de la digestión. Muchas úlceras gastroduodenales y la colitis ulcerosa están relacionadas con situaciones continuas de estrés.
Aparato muscular: la tensión aparece en forma de contracturas a distintos niveles: mandíbulas, cuello, espalda, dolores en las piernas.
Aparato respiratorio: la respiración se acelera y se vuelve entrecortada. Se tiene la sensación de que el aire no llena los pulmones. Sistema cardiovascular: se liberan adrenalina y noradrenalina, que hacen que el ritmo cardiaco y la presión de la sangre aumenten. Se produce una dilatación de los vasos sanguíneos y retención de líquidos.
Piel: aumento de la sudoración. Si el estrés es prolongado, pueden surgir patologías dermatológicas vinculadas a estados de ansiedad.
Cuando surgen estos síntomas "funcionales" (sin causa orgánica aparente), se produce una retroalimentación negativa que activa otra vez los procesos biológicos de alarma y redobla la sintomatología.

Cómo combatir el estrés?

Cuando los síntomas del estrés comienzan a perjudicar nuestra calidad de vida causando sufrimiento psicológico, irritabilidad, descenso del rendimiento laboral, dificultades de concentración, insomnio o visión pesimista de la realidad, debemos recurrir a ayuda especializada.

No se puede huir permanentemente de las situaciones que producen estrés. Alguna vez hay que afrontarlas, y para ello disponemos de herramientas que serán válidas si se aplican de la mano de profesionales cualificados. Veamos algunas:

Fármacos: tranquilizantes o antidepresivos (siempre bajo prescripción médica), indicados para reducir la ansiedad. Muy útiles si se complementan con otros tratamientos que ayudan a eliminar también las causas del estrés, y no sólo los síntomas.
Relajación: técnicas que combinan la respiración profunda -que garantiza una buena oxigenación- con la distensión de los músculos. Un cerebro bien oxigenado y que percibe el bienestar de la relajación muscular está mejor preparado para percibir positivamente la realidad problemática. Hay muchas técnicas, pero conviene descartar las que conllevan manipulaciones de la personalidad desconocidas por el paciente y las que paranormales o científicamente indemostrables.
Técnicas cognitivas: métodos psicológicos articulados por expertos. Intentan reestructurar el pensamiento de quien sufre, para que aprenda a interpretar adecuadamente las situaciones que le producen malestar.
Masaje: relaja los músculos y estimula la circulación sanguínea. Las técnicas van desde lo fisiológico hasta el masaje sensitivo.
Hidroterapia: El agua, a presión y temperatura adecuadas, es un elemento relajante. Las terapias en balnearios de aguas termales y talasoterapia han vuelto a ponerse de actualidad.
Musicoterapia: usa la música (normalmente, instrumental y sin estridencias) como elemento relajante.




Consejos para prevenir la aparición del estrés
Dormir lo necesario. Lo normal es ocho horas, pero depende de cada persona. El sueño debe ser reparador, hemos de sentirnos descansados cuando nos levantamos de la cama.
Hacer ejercicio físico, adaptado a la edad y condición de cada persona ayuda a liberar tensiones y facilita el aumento de endorfinas, sustancias que provocan sensaciones placenteras.
Cuidar la alimentación. No sólo llevar una dieta equilibrada, sino comer con tiempo suficiente, sin prisas.
Técnicas de relajación. Tomarse quince o veinte minutos al día para practicar estas técnicas. Si no se conocen, intentemos informarnos. La siesta diaria, aunque breve, es otra opción..
Organizar bien el tiempo. La precipitación, las prisas y la acumulación desordenada de tareas causan estrés. Dediquemos a cada cosa su tiempo, sin olvidar reservar un tiempo para nosotros mismos.
Separar el trabajo de la vida personal. No llevar trabajo a casa y aprender a olvidarse de él cuando no trabajamos. Una opción: buscarnos otras "obligaciones" cotidianas cada día.
Aprender a comunicar nuestras cosas. Hablar de nuestros problemas con gente de confianza alivia tensiones internas.
Romper la monotonía. La rutina es un factor que acompaña a la tensión emocional y genera insatisfacción y aburrimiento. Busquemos cosas diferentes que hacer cada día.


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Siempre resulta útil conocer cuántas calorías consumimos al ingerir determinadas cantidades de distintos alimentos.
A continuación, expongo un listado de alimentos que contienen unas 100 calorías (con sus cantidades correspondientes):



  • Una manzana grande (180 gramos)= 100 calorías aprox.


  • 3 cuadraditos pequeños de una tableta chocolate=100 calorías aprox.





  • 30 gramos de cereales de copos de maíz= 100 calorías aprox.

  • Un vaso de leche semidesnatada (200 ml.) sola= 100 calorías aprox.

  • ¡580 gramos!! de lechugas= 100 calorías aprox.



Imágenes de Flickr CC: Halia Ahkdar, Jay364, Mike Haufe, лесли , Rosa Say

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Conseguir una buena figura puede ser más fácil de lo que crees. No es necesario que vayas al gimnasio, y ni siquiera debes salir de casa. Si tienes que ponerte a limpiar ahora, puedes aprovechar la ocasión para ponerte en forma, perder peso, y sentirte más saludable.

Paso 1
Enciende la música y comienza a bailar mientras limpias. No importa qué actividad estés realizando, un poco de música motivadora siempre hace que las cosas sean más divertidas. Elige tus favoritos de siempre, esas canciones que hacen que tu sangre circule más rápido y que quieras ponerte a bailar. No seas modesto/a; deja que todo tu cuerpo se involucre en el baile. Esta es una forma divertida de ejercitar tus músculos y hacer ejercicio cardiovascular sin dejar de hacer tus tareas hogareñas ineludibles.

Paso 2
Limpia las ventanas en forma vigorosa y alternando los brazos. Los movimientos de extensión para alcanzar las zonas más alejadas harán que tu torso y tus brazos ganen forma. Realiza los mismos movimientos, en forma repetida y alternada, para cada una de las ventanas de tu casa. Al limpiar los cristales, cambia de brazo de vez en cuando.

Paso 3
A la hora de aspirar las alfombras, hazlo más rápido. Y si tienes una aspiradora pesada, mejor aún (para algo sirven los aparatos viejos después de todo). Realiza los movimientos de ida y vuelta en forma rápida y efectúa cierta presión sobre la alfombra. Intenta mantener tu espalda tan recta como te sea posible. No te inclines sobre el aparato. Aplica la misma técnica cuando te encuentres barriendo.
Al barrer usar palos para escobas lo suficientemente largos, los cuales no te obliguen a inclinarte. Sudar un poco mientras realizas tus quehaceres domésticos no tiene nada de malo. Cuando te toque aspirar los ambientes; y tengas que hacerlo debajo de un mueble, apoya una rodilla en el suelo.

Paso 4
No existe mejor ejercicio para el trasero y los muslos que subir las escaleras de tu casa. Para mejores resultados procura subir las escaleras de dos escalones por vez.

Paso 5
Para cambiar las sábanas de las camas flexiona las rodillas. Sepáralas si están pegadas a la pared, no te tires sobre el colchón.

Paso 6
Usa las provisiones para hacer entrenamiento con pesas. Realiza extensiones de tríceps detrás de la cabeza con el brick de la leche, las botellas de agua, etc. (como si fueran pesas).



Antes de guardar en la alacena tus vegetales enlatados, realiza entre 8–10 repeticiones con cada brazo.



Paso 7
Mueve los grandes muebles y limpia debajo de ellos.
Mientras más veces corras tu sofá, más tonificados estarán tus brazos.

Paso 8
Alterna las tareas. No pases la aspiradora por todas las habitaciones de la casa de una vez. Evita que tus músculos so sobrecarguen dándoles un descanso dedicándote a alguna otra actividad.
Por ejemplo, no limpies todas las ventanas de golpe, sinó que alterna la actividad con barrer, hacer las camas, etc. Además de eficaz te resultará menos monótono y mucho más entretenido.

Fuente: tenersalud

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¿Engorda el pan?
Para muchas personas suprimir el pan de la alimentación es una de las mejores maneras de evitar o corregir el exceso de peso. Pero aunque el pan aporta energía, su consumo no es causa directa del aumento de peso, siempre y cuando se respete la cantidad recomendada para cada caso. En realidad lo que aumenta las calorías de un trozo de pan es lo que normalmente lo acompaña: mermeladas, mantequilla, embutidos, salsas, etc. A igualdad de contenido calórico, el pan provoca un menor acumulo de grasa en el cuerpo que otros alimentos ricos en grasas. Es decir, 100 gramos de pan aportan unas 250 calorías, pero engordan menos que 35 gramos de mantequilla o margarina o un bollo dulce, debido a que la grasa de los alimentos se acumula más fácil en nuestro cuerpo que los hidratos de carbono complejos, abundantes en el pan y el resto de farináceos. En resumen: consumiendo la misma cantidad de grasas o hidratos de carbono, engordan más las primeras.

Alimento energético
El componente más abundante del pan es el almidón, un hidrato de carbono complejo que proporciona al cuerpo la energía que necesita para poder funcionar y desarrollarse correctamente. Un aporte adecuado de hidratos de carbono implica el mantenimiento del peso y la composición corporal, al impedir que se utilicen las proteínas y las grasas como fuente de energía. La grasa, el otro nutriente energético, está presente en cantidades muy bajas en el pan (1%), a excepción de ciertas variedades comerciales de pan de molde y tostado, en las que el contenido graso oscila entre el 5% y el 15%.

Un bajo consumo de pan puede desequilibrar de manera importante la dieta, en la que cerca del 50% del total de calorías de la alimentación deben proceder de alimentos ricos en hidratos de carbono, el 15%-18% de alimentos ricos en proteínas (carnes, pescado, huevos y lácteos…) y el 30%-35% restante de alimentos ricos en grasas (la propia de los alimentos y la que utilizamos como condimento).


El pan, fuente de…

Proteínas

El pan aporta proteínas vegetales procedentes del grano del cereal. En el pan de trigo abunda una proteína denominada gluten, que hace posible que la harina sea panificable. El valor nutritivo de estas proteínas puede equipararse a las de la carne, el pescado o el huevo, si consumimos pan junto con otros alimentos como legumbres o con alimentos de origen animal como lácteos. Ejemplo: sopas de pan con leche, bocadillo de pan con queso, garbanzos salteados con pan rallado, etc.

Vitaminas y minerales
Es una buena fuente de vitaminas del grupo B (tiamina o B1, riboflavina o B2, piridoxina o B6 y niacina, necesarias para el aprovechamiento de los hidratos de carbono, proteínas y grasas, entre otras funciones) y de elementos minerales como fósforo, magnesio y potasio.

Fibra
Las variedades integrales y de cereales son las más ricas en fibra.


Algunos tipos de pan

Integral, pseudo-integral o de salvado, de centeno u otros cereales:
el pan elaborado con verdadera harina integral aporta más vitaminas y minerales que el blanco, ya que se emplea harina producida a partir del grano de cereal completo, a excepción de la cubierta más externa. Si se ven fragmentos enteros de salvado, posiblemente sea porque han sido añadidos artificialmente a la harina blanca o refinada para producir pan de salvado o pan pseudointegral (el que se vende habitualmente en las panaderías). Este pan aporta más fibra que el blanco, pero similar cantidad del resto de nutrientes. El pan de centeno es más compacto que el de trigo, ya que el centeno contiene menos gluten y su masa no atrapa tanto gas al fermentar, quedando menos esponjoso. Estos tipos de pan son especialmente recomendables para quienes sufren de estreñimiento, diabetes, problemas de colesterol o siguen dietas de adelgazamiento (la fibra facilita el tránsito intestinal, reduce la velocidad de absorción de los azúcares, contribuye a reducir las tasas de colesterol en sangre y retrasa el tiempo de vaciado del estómago, lo que disminuye la sensación de hambre entre horas).

Pan tostado o biscotes: el valor nutritivo es semejante al pan de barra, sólo que con mayor densidad nutritiva, ya que contienen menos agua. Una rebanada de pan de dos dedos de grosor (20 gramos) se puede cambiar por dos tostadas (15 gramos) sin que varíe significativamente el valor nutritivo y energético, salvo para ciertas variedades comerciales que incluyen mayores cantidades de grasa.
No obstante, normalmente suelen ser calóricos ya que las tostadas y biscottes que venden ya envasados, suelen llevar una cantidad notable de azúcar y grasas.

Pan de molde: muy similar al pan normal. Aunque se le añade grasa y azúcares para mejorar el sabor (más calórico que el pan de barra).

Pan sin sal: no se añade sal en el proceso de elaboración. Indicado para quienes siguen una dieta baja en sodio.

Pan sin gluten (de maíz): elaborado con harina de maíz que, al igual que el arroz, no contiene gluten. El gluten se encuentra en el grano del trigo, la avena, la cebada, el centeno y el triticale (híbrido de trigo y centeno). Las personas que padecen celiaquía no toleran el gluten y sólo pueden consumir este tipo de pan.



ROMPIENDO EL MITO: ¿LA MIGA DE PAN ENGORDA MAS QUE LA CORTEZA?

La corteza del pan está deshidratada en comparación con la miga. Popularmente muchas personas tienen la creencia de que hay que dejar la miga para no engordar (con lo que sólo consumen la corteza); pues resulta que es justo al revés: a IGUALDAD DE PESO ENTRE CORTEZA Y MIGA, TIENE MÁS CALORÍAS LA CORTEZA (ya que la miga contiene más agua).

Fuente: sitiosargentina y alimentacion-sana Imágenes: Sifu Renka

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